Hoy esa visión ya no es sostenible. Nuestro propósito es distinto “aportar valor a la razón de ser de nuestros clientes”.
En mi experiencia liderando operaciones y proyectos de seguridad, he comprobado algo que cada vez más directivos reconocen la seguridad no es un centro de costos, es un habilitador del negocio. Cuando se diseña y se ejecuta correctamente, protege ingresos, garantiza continuidad y se convierte en una ventaja competitiva real.
Seguridad y rentabilidad:
Preguntemos a los equipos ejecutivos que lideran las organizaciones ¿qué buscan? La respuesta es clara: “ser rentables y lograr resultados sostenibles en el tiempo”. Sin embargo, pocas veces se mide cuánto aporta la seguridad para alcanzar esos objetivos, y la realidad es simple: proteger los ingresos es crear valor.
Cuando hablo de impacto y creación de valor, no lo digo desde la teoría, lo digo porque lo he vivido en carne propia. Veamos dos ejemplos.
En una operación industrial, un oficial activó accidentalmente una pull station. ¿El resultado? Un piso completo de producción evacuado y más de dos horas de operación detenida. No hubo daño físico, pero el impacto económico fue inmediato y significativo.
Ese evento dejó claro que no basta con tener seguridad: se necesita seguridad bien diseñada, bien entrenada y alineada al proceso productivo para asegurar la continuidad del negocio.
Por otro lado, también he visto cómo una buena gestión genera valor.
En otra operación, gracias a la tecnología perimetral instalada, se detectó a tiempo un conato de incendio cercano a un punto crítico. Esa alerta temprana permitió activar los protocolos, contactar a las unidades de emergencia y mantener la producción en curso.
Evitamos pérdidas que hubieran sido desastrosas. ¿Cuánto hubiera costado perder esas instalaciones? ¿Cuántos días se hubiese dejado de producir?
Como vemos, minutos u horas detenidas representan dinero perdido, y decisiones bien tomadas representan dinero protegido.
La seguridad impacta la rentabilidad cuando reduce pérdidas, minimiza interrupciones, previene sanciones y protege activos críticos.
Ese es el enfoque que tenemos en Securitas Costa Rica: la seguridad debe diseñarse con el negocio. La pregunta que todo equipo ejecutivo debería hacerse no es únicamente ¿Cuánto cuesta la seguridad? Sino también:
¿Cuánto me costaría no tenerla correctamente diseñada?
¿Cuánto me impactarían los robos de productos o información crítica?
¿Cuánto me afectaría una contaminación en la cadena de producción o en una carga que voy a exportar?
Y podríamos continuar haciéndonos consultas que harían poner foco a las gestiones que realmente impactan el negocio.
Cuando abordamos la seguridad desde este enfoque, integrándola al corazón de la operación, no solo protege: impulsa, habilita y diferencia.
Este es el tipo de seguridad que abre puertas, genera confianza y convierte a las organizaciones en versiones más sólidas y preparadas. Esta es la seguridad que realmente genera ventaja competitiva: Esta es la seguridad que Securitas quiere construir con nuestros clientes, una seguridad que aporta valor real a su empresa.